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Con ‘M’ de Meteoro

agosto 25, 2007

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Una tarde de 1981. Sentado frente a nuestra primera televisión a colores espero la secuencia de trompetas que da inicio a Meteoro. Una mano con guante de cuero mostaza gira la llave, mueve la palanca de cambios y enciende un rugiente motor. Luego, el curioso timón del Mach 5 en primer plano. Las trompetas aceleran el ritmo y comienza el coro “Here he comes, here comes Speed Racer…go Speed Racer, go Speed Racer, go Speed Racer, go on!” Al final de la introducción, Meteoro se presenta al lado de su auto sobre una automovilístiquísima bandera de cuadrados rojos y amarillos. Si el propio opening era emocionante, el contenido de cada episodio era tan bueno como ver El Chavo del Ocho mientras daba sorbos a una taza de leche con Milo y masticaba unas tostadas con mantequilla. Perdonen la nostalgia.

Recuerdo sus pantalones ceñidos y largos hasta el tobillo estilo Beck, la vanidad en esencia de su camiseta con la solapa hacia arriba a lo Elvis y ese pañuelo rojo alrededor del cuello, que al margen de un estilo propio, sacaba a relucir una curiosa –o estrámbotica, sobre todo para un niño limeño– sensibilidad. El contraste de ser un prodigioso corredor de autos y un ser humano común y silvestre, con todas sus debilidades (y es que Meteoro, traumatizado por la desaparición voluntaria de su hermano-héroe, tenía una psicología más compleja que cualquier circuito que le pusieran enfrente), me hacía sentir que todos podíamos ser como él: un héroe admirado por una linda chica sobre una recurrente imagen de triunfo.

Meteoro era el James Bond de los niños porque siempre salía ganando, incluso frente al temerario Equipo Acrobático: las sonrisas de todos sus integrantes eran espeluznantes. Pocas veces sentí tanta tensión como cuando el Equipo Acrobático atacaba haciendo alarde a su nombre: trepas, volteretas, saltos, giros de infalibles saltimbanquis en cuatro llantas. Siempre juntos y maquiavélicamente sincronizados, pudieron llamarse también el Escuadrón Combi.

Cuando tenía diez años y estaba ad portas del primer amor, creerse Meteoro era de hecho una alternativa de peso. Recuerdo haber soñado que huía en el Mach 5 con Tracy Hyde en la romantiquísima escena final de la película Melody (1971), conmigo como personaje principal reemplazando a Mark Lester, el recordado Oliver Twist. Solo había algo que me molestaba de todo esto, además del pañuelito rojo, claro. El casco y mi camiseta mantenían la ‘M’ y la ‘G’ y yo no sabía qué cuernos significaba eso.

¿Por qué Meteoro tenía una ‘G’ sobre su camiseta? En un principio –de la misma forma como creí que la M sobre su casco se refería a Meteoro–, asocié la ‘G’ a “Ganador” o “Genio”. A pesar de su origen japonés, la serie que vimos todos usaba vocablos en inglés y su nombre en ese idioma era Speed Racer. Es decir, un enredo. La ‘S’ en la camiseta de Bujía era obvia (bujía se dice spark en inglés), pero ¿por qué el Corredor Enmascarado, el hermano mayor de Meteoro, también sacaba pecho con una inmensa ‘M’ roja? Me pregunté qué podía unirlos de manera que ambos usen la misma letra. La deducción fue rápida luego de aplicar un poco de lógica: el apellido. El problema es que nunca escuché mencionarlo en ningún idioma. Con los años desistí y por salud mental preferí recordarlo únicamente en español. Y con M de Meteoro.

HERMANOS SOBRE RUEDAS

En la serie Heroes, la compleja relación de los hermanos Petrelli encierra secretos, ambiciones ocultas, rencores y confianza a medias, pero a pesar de todo se basa en un contacto cercano –bueno o malo, pero al fin cercano- entre hermanos. Entre Meteoro y Rex la situación difiere en que no existe una relación en esencia, y menos de una forma recíproca (sólo Rex sabe quién es quien). Sin embargo, ambos sienten afecto hacia el otro: Meteoro añora la presencia de Rex; Rex en cambio transfiere ese afecto a un sentido protector. Pocos saben que el Corredor Enmascarado, o sea Rex, era además un agente secreto de la Policía Internacional con sede en París. Por eso y por la vergüenza de sentirse desprestigiado por su propio padre –sucede que se robó su auto y encima se fue a competir sin ningún tipo de entrenamiento porque quería ser campeón mundial–, es comprensible que se autoexcluyera del núcleo familiar. Así se lo dijo una vez frente a frente. Lástima que Meteoro estuviera desmayado y no se enterara de nada. Aún así, su constante reflexión de compromiso con su añorado hermano hacía evidente la cósmica conexión entre ambos. “Rex, donde quiera que estes, te prometo ser el mejor piloto de carreras del mundo y hacerte sentir orgulloso por tu hermano menor”, pensaba cada vez que lo sentía cerca.

Julio de 2007. Hoy en día, los autos y las carreras de F1 o rally son unas de mis pasiones. Quien sabe si fue por la rápida afinidad que tuve con él. Lo cierto es que ahora la fiebre Meteoro está de regreso, y junto con ella, mis dudas. Felizmente ahora existe Lord Google y Lady Wikipedia para salvarnos. El verdadero nombre de Meteoro es Gō Mifune. Tatsuo Yoshida, creador de la manga original llamada Mach Go Go Go, no ocultó su admiración por el actor japonés Toshiro Mifune, a quien rindió homenaje con este famoso dibujo animado. Por fin, a mis 35 años, puedo caminar seguro por la calle con mi polo de Meteoro e incluso objetar las afirmaciones más estúpidas: “La M es por Mach 5, ¿no?”.