Archive for abril, 2007

Can I have a pint in Lima, please?

abril 29, 2007

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Además del fútbol y el pub crawling, hay dos cosas que me transportan a cuando vivía en el noroeste de Inglaterra: el té y la cerveza tipo Ale. Sobre el primero, puedo decir que me acostumbré a tomarlo con un chorrito de leche y sin azúcar. Es casi imposible que lo tome de otra forma, con mayor razón si es de Harrogate (sigo cuidando como oro la caja de Yorkshire Tea que me trajo un buen amigo que vive en las afueras de Londres).

Me gusta probar nuevos sabores, sin perjuicios y con los límites que nuestra cultura occidental enseña a nuestro paladar. Antes de viajar al Reino Unido, yo asociaba la cerveza con cooler, playa, ropa de baño, arena, mar, sonido de olas, canchita salada, mesas de madera, risas, lentes de sol, tangas, tabla hawaiiana. Mi cerebro relacionada los términos bar, barra, noche, baile y otras palabras a fines a whisky o vodka (alguna vez, ron también). Todo esto cambió después de vivir en Manchester.

Si algo aprendí en la isla Británica -además de lo que me dejó la maestría- fue apreciar el sabor de una cerveza con cuerpo, con complejos sabores a frutas, resemblanzas a manzana, pera, piña y ciruela. La Ale es un claro ejemplo. Nunca olvidaré los cientos de pints de Boddingtons (cerveza tipo Bitter, tambien conocido como Pale Ale) que tomé compartiendo experiencias académicas en el bar de la universidad o viendo partidos de la Premier League en alguna taverna britaniquísima. Descubrí también la cremosa textura de una Stout, el alma de Irlanda en cuanto a cervezas se trata, elegancia fusionada de color y sabor.

Hace unos días, un gran amigo, complice de mis aventuras de whiskies y delicatessen, me habló de unas cervezas inglesas que una cadena de supermercados estaba importando desde hace poco tiempo. Después de envidiarlo por unos instantes (mientras hablábamos, no ocultaba su éxtasis por el sabor de la cerveza que tenía en su mano, heladita y acaramelada), y sin pensarlo mucho, salí de compras no planeadas, pero con mucho impulso emotivo.

Llevo ya varias incursiones por el mismo supermercado, con la única intención de reabastecer mi stock de cerveza inglesa Strong Ale. Es uno de los mejores recuerdos que tengo de Manchester y mi experiencia británica. Y me alegra recordarlo ahora, justo cuando una inteligente empresa decide comercializar lo mejor que hay en cervezas en el mundo.

Cheers mate!!!

Nota: Aunque no es inglesa, la Sam Adams Boston Lager es mi cerveza favorita en Estados Unidos. Un amigo inglés me dijo que le parecía muy dulce; a mí me pareció menos amarga que una Boddingtons, pero con un sabor a frutas y caramelo único.

Tampoco me gusta

abril 25, 2007

Ver por mi ventana a algún transeúnte con destino a su casa y las luces de los autos yendo y viniendo, sabiendo que me queda mucho tiempo más sentado en mi escritorio.

Son las 10:42 pm y llevo aquí más de doce horas sin salir. 

Además, las calorías del sandwich de pollo de la tarde se agotaron hace mucho con tantos números y reuniones.

The Quiet One

abril 21, 2007

“I ain’t quiet – everybody else is too loud.” (John “The Ox” Entwistle).

También conocido como “Thunderfingers”, John es hasta hoy uno de los mejores y más influyentes bajistas de rock de todos los tiempos.

No me gusta

abril 20, 2007

La sopa hirviendo, el tráfico de Lima, las chompas de poliéster, ver televisión todo el día, la mentira, la infidelidad, la guerra árabe-israelí, las mujeres con muchos tatuajes, comer sashimi de salmón del día anterior, la expresiones “osea” y “manyas”, el dequeismo, cuando escucho la palabra “hubieron”, los jeans azul claro, las camisas de manga corta, el ron con Coca-Cola, el ron en sí, despepar sandías, seguir recordando cuando Perú clasificó a un mundial de fútbol, perder, cuando alguien se pega mucho a mí en una cola, la betarraga, los nuevos ricos, los nazis, cuando alguien opina sin saber de lo que habla, el palabreo, las películas que imitan a otras, ver un lapicero con tapa sin su tapa, cuando una persona se cree europea (sin serlo, claro), que interrumpan mi tranquilidad, el reggaeton, el perreo, la gente sudorosa (menos bailando), los idiotas, los idiotas con lentes de sol, usar corbata un día de sol, manejar mi auto con el aire acondicionado apagado, el punk extremo, derramar líquidos, afeitarme con frecuencia, las cucharachas, las ratas (tengo fobia a ellas), los fantasmas (aunque a veces me siguen), dormir al lado derecho de mi cama, Brasilia (¡qué aburrida, por Dios!), el desorden, la poca planificación, la mala educación, la arquitectura “chicha”, las casas habitadas a medio construir, Roxette, Enrique Bunbury de solista, las Tortuninjas, los chinos escupiendo en la calle, cuando entran al ascensor sin antes dejarte salir, la gente que no se baña (y no le importa), cuando sujetas la puerta para que alguien pase y no te lo agradece, los taxistas de Lima, los claxons, cuando te despiden en un aeropuerto, las familias que llegan en buses a la playa, los que comen en ollas sobre la arena, cuando veo a alguien arrojar una cáscara de naranja a la calle, los arribistas, los pendejos, la criollada, Carlos Caszely, el gol con el que Argentina nos empató en Buenos Aires en 1985, que mi conexión de Internet se caiga, los impertinentes, cuando te hablan a pesar de verte ocupado al teléfono, las gordas en bikini, vomitar, quedarme atrapado en un ascensor (menos si se apagan las luces), las reuniones de trabajo innecesarias, las reuniones de trabajo con mucha gente, los chupamedias, los que cambian de opinión por conveniencia, las mujeres que se casan para estar “tranquilas”, el pop-corn atracado entre mis dientes, prestar libros, que maltraten mis libros, que cambien mis cosas de lugar, Don Francisco, la pobreza, los niños hambrientos, ver ancianos y niños trabajando, los cortes de pelo apurados, Pinochet, ver al “Huáscar” en el puerto de Talcahuano, el holocausto nazi, las pulgas, Paulo Coelho, las gotas de mango deslizándose sobre mi muñeca y antebrazo, las orejas sucias, Alberto Beingolea y sus “Crónicas de Balón” (¡qué tipo para idiota!), los narradores de fútbol comentando sobre tenis, las medias blancas (a excepción de cuando se usan para practicar algún deporte), que me cuenten el final de alguna película, los errores en las facturas, los técnicos que te cobran lo que quieren luego de reparar algún artefacto de tu casa (sólo porque ven que tienes un TV LCD de pantalla plana), las columnas periodísticas cuyo título es una pregunta, las despedidas (especialmente si tienes que decir algunas palabras entrecortadas), el mapa del Perú recortado, cuando dicen que el pisco no es peruano, los que violan los derechos de marca, un café con leche cortada, Benjamín Netanyahu, Adolfo Hitler, Benedicto XVI, el fundamentalismo islámico, Osama Bin Laden, los congresistas corruptos, Tongo, y principalmente Laura Bozo.

La iguana

abril 19, 2007

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No se cómo definir su género. Detestaba el ruido, los escolares de secundaria-quienes podían enfrentarlo sin miedo- y más que nada el agua. Tenía una extraña forma de mirar -redonda, como temiendo ser pateado por detrás- y de cerrar la boca. Aunque siempre pensé que sus labios nunca llegaban a juntarse.

Sus zapatos me recordaban a piedras y arenales, su camisa -siempre de mangas cortas- era blanca oscura, amarilla a veces. Sudaba mucho, especialmente por los agujeros de su cara pocas veces afeitada. La iguana hablaba mucho de los persas, el Imperio Bizantino y las Guerras Mundiales, y siempre volteaba hacia mí sentado en primera fila, obligado en primera fila. “Usté se calla, pues”, me decía con boca de ventrílocuo. A veces, como confiada en supuestos dotes predictivos, torcía el cuello chato y ancho para escupirme un “Usté se va callar, pues”.

Un día quise patearla en la cola, de hecho casi lo hago (verla estrellarse contra la pizarra hubiese sido lo mejor de esas clases). Me ordenó retirarme sin razón alguna. Todavía recuerdo su boca temblando y sus bolas mirándome a punto de reventar. El murmullo de todos me daba la razón.

La iguana macho no me aceptaba en su jaula, a pesar de ser un buen alumno. Debió ser la primera en pedir que me cambiaran de clase en quinto de secundaria. Fui el único al que cambiaron.

Me gusta

abril 19, 2007

El mar, el olor a mar, la sal, el sabor a sal, el vino, la leche pura, oler las páginas de los libros, morder cristales de sal gruesa, las revistas de tenis, The New Yorker, el Jack Daniel’s, la Sam Adams pale ale, Boston, la nieve, Washington D.C., Georgetown, la playa, los langostinos, los calamares, comer sushi con vino blanco, el hamachi, el sashimi en general, tomar un milkshake de plátano un sábado a las once de la mañana, las fresas con leche condensada, el salmón, el sexo, el sexo con amor, viajar en avión, los aeropuertos, París, Escocia, la cerveza inglesa, el queso Brie, el jamón de Jabugo, Barcelona, leer, jugar tenis, ver películas, LOST, mis fotos, usar barba de cinco días, el pelo desordenado, abrazar, bañarme acompañado, dormir acompañado, el Internet, chatear, mi blog, escribir en mi blog, Grecia, Cusco, el acento irlandés, el acento escocés un poco más, mi cava, el saussison sec, el queso Camembert, los sacos de corduroy, el olor a tabaco de pipa, mis sobrinos, mi laptop, las mujeres, Demi Moore, One Flew Over the Cuckoo’s Nest, Rescatando al soldado Ryan, la Segunda Guerra Mundial, Leonardo Da Vinci, volar, El Hombre Vitruviano, la arquitectura, la razón áurea, los dibujos, The Who, Baba O’Riley, los cuentos, Borges, Carver, Cortázar, caminar sin zapatos sobre arena, usar sandalias y jeans, las camisas de manga larga, cuando me lavan la cabeza en la peluquería, vestir shorts los días de verano, mi Ipod, los autos, el rally, el fútbol de nuevo siempre que volvamos a clasificar a un mundial, el Perú 1 Argentina 0 en las eliminatorias de México 86 (yo estaba en el estadio), comentar otros blogs, el bajo y la batería (aunque no los toco), comprar libros, pasear por librerías, La Bretagne, el Desembarco en Normandía, tener conexión inalámbrica de Internet, el melón con prosciutto, el mar cerca, los mercados, el área de pescados y maricos en el supermercado, ir al cine y comer pop-corn, Midnight Express, la chicha morada, el ginger ale, las aceitunas, Jorge Drexler, Gary Jules, Beck, imaginarme ganando un Gran Slam de tenis, ver filetear pescados, manejar rápido (y seguro), la estadística, la predicción matemática de eventos, el psicoanálisis, los datos interesantes (irrelevantes), contar curiosidades, el Marketing dirigido, pensar frente al mar, leer a escondidas, leer en un café, usar lápices recién tajados, besar, la uva Cabernet Sauvignon, las mujeres en bikini, una mujer usando thong, sentarme a tomar solo en un bar y esperar qué me depara la noche, Cerdeña, el salame, el Ajinomoto en la mesa, un Tres Leches, usar baseball caps, el uniforme del ejército alemán durante la Segunda Guerra Mundial, el camuflaje, un jugo de naranja recién exprimido, los tallarines en salsa bolognesa (con mucha carne), El Perfume de Patrick Süskind, oler siempre oler, las alcaparras, el olor a cebolla blanca sobre parrilla, el olor de un cigarro al encenderlo, Joan Miró, Roma, el FC Barcelona, hablar en francés, imitar acentos en inglés, afeitarme en la ducha frente a un espejo antiempañante, sentarme en el cine al lado del pasillo, que sonrían cuando me atienden, Machu Picchu, el Perú, y saber que me gustan muchísimas cosas más.