Efluvios de celulosa

marzo 8, 2007

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Siempre que entro a una casa -conocida o no- busco de manera inconsciente un estante de libros. Cuando lo encuentro, me quedo parado leyendo los lomos hasta indentificar algún texto que me seduzca. Puedo también tomar alguna revista, con la esperanza de encontrar algún dato inútil pero interesante.

En una librería, la situación es aún peor: sencillamente permanezco hipnotizado hasta que me doy cuenta de la hora.

Al final, creo que todo se debe al olor tan especial que tiene el papel. Después de todo proviene de la madera, como las barricas de vino.

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10 comentarios to “Efluvios de celulosa”

  1. peregrino Says:

    Jajajaja este post lo debe leer Alfredo, como para que se vuelva mas loco.

    Nos leemos.


  2. Pues sí, tenemos suerte, a otros ese olor les da alergia, jajaja. Y no por que no les guste leer eh… simplemente es una enfermedad, como cualquier otra.


  3. hummm, interesante, pero es verdad muchos de las visitas que tuve hacian eso… pero luego me pedian que les preste un libro…ilusos!

  4. Says:

    Creo que tu obsesión-adicción a los libros de una manera compulsiva que te caracteriza, es la consecuencia de esta atracción olfativa.

  5. Ana C. Says:

    ¡No! El tuyo es un caso de adicción a la palabra impresa. El síntoma más definitivo es leer hasta los folletos en el consultorio del médico. En otro idioma.

  6. Alquimista Says:

    Peregrino: jaja! de hecho, no lo veo por acá hace tiempo.

    Juan Arellano: esa es una excepción válida.

    Imberbe: uy! yo trato de no prestar libros. Nunca se sabe si los van a cuidar tanto como uno lo haría.

    Lú: hmmmm, cierto. Es casi una obsesión.

    Ana C.: jajaja! otro síntoma es leer los ingredientes e indicaciones en las etiquetas de pomos de shampoo o pasta de dientes.

  7. mediodiablo Says:

    Uno de mis mejores amigos es un excéntrico cuya vida gira alrededor de los libros. Al igual que a ti, nos atrae el olor del papel, como la luz a las polillas. Algún día escribiré acerca de las cojudeces que hace, pero aquí unos ejemplos: las veces que lo he visitado y entrado a su biblioteca, me ha detenido y pedido cortésmente que pase por el baño a lavarme las manos, si fuera tan amable; en otra ocasión me pidió que por favor no jalara los libros del estante como lo haría cualquier mortal, sino que los levantara para que no arrastren el polvo que se acumula en las repisas.

  8. Nina Says:

    Como un dia dijo mi profesora de literatura francesa: un libro siempre sera el mejor amigo que tengas, sera incondicional y podras ser hasta egoista con el… lo podras tomar y dejar cuando tu lo desees y te dara siempre llaves a nuevas sabidurias. Te dara compañia, risa, lagrimas, sonrisas, deseo y nunca dejara tus manos al menos que tu lo desees.

  9. Alquimista Says:

    Mediodiablo: leyendo tu comentario me acordé por un instante de Jack Nicholson en “As Good As It Gets”. Después, volví y me acordé de mí y mis libros también.

    Nina: muy cierto. Los libros son mágicos, no sólo por las historias y fantasías que descubrimos al leerlos, sino también por los sentimientos que nos dejan cuando los terminamos.


  10. que bueno saber que no soy la unica que actua asiiiiii!!! muy buen post!! nos leemos! adios!


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