Archive for marzo, 2007

12 segundos de oscuridad

marzo 31, 2007

Hoy leí una excelente comparación entre una canción de Jorge Drexler y el secreto de un relato eficaz: “…Un faro quieto nada sería, guía mientras no deje de girar. No es la luz, lo que importa en verdad son los doce segundos de oscuridad. En esos segundos de oscuridad debe contenerse la historia verdadera.” (Miguel Ángel Muñóz).  Es la síntesis caviar de cualquier teoría sobre narrativa corta: la explicación del viaje guiado que todo relato debe otorgar.

12 segundos de oscuridad 

Gira el haz de luz
para que se vea desde alta mar.
Yo buscaba el rumbo de regreso
sin quererlo encontrar.

Pie detrás de pie
iba tras el pulso de claridad
la noche cerrada, apenas se abría,
se volvía a cerrar.

Un faro quieto nada sería
guía, mientras no deje de girar
no es la luz lo que importa en verdad
son los 12 segundos de oscuridad.

Para que se vea desde alta mar…
De poco le sirve al navegante
que no sepa esperar.

Pie detrás de pie
no hay otra manera de caminar
la noche del Cabo
revelada en un inmenso radar.

Un faro para, sólo de día,
guía, mientras no deje de girar
no es la luz lo que importa en verdad
son los 12 segundos de oscuridad.

Para que se vea desde altamar.

Por Jorge Drexler.

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Campos de respiro

marzo 29, 2007

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Escucho el cultivo de pulmones, la siembra de alveolos estrellándose sobre crisálidas semihumanas. Organismos aeróbicos en formación. Es un parque escarlata de respiro, la salvación para los esclavos del tabaco. Cerca, muy cerca, sin saber que se hilvana la resistencia, disfrutan sus torturas neoplasias y sarcomas. Desde esta noche quiero ver a los verdugos temer.

Noche de azul y luces

marzo 29, 2007

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-Luna llena. ¿Has visto?
-A ver.

El espontáneo giro hacia la noche desveló aretes de perlas, su deseo de acercarse más y un delicioso olor a piel, pétalos y aldehidos. Sobre su cara azulaba un reflejo que se extendía tímidamente sobre él. Un brillo que los acercaba, que empezaba a juntarse por los hombros, hasta el instante en el que para ella es sólo una luna llena normal, ¿no te parece?.

-Hay una lucecita a la izquierda. Creo que se está moviendo -agregó él.
-¿Por qué nunca haces caso a lo que digo?
-Parece que es un avión. ¿Has visto?
-Y sigues.
-¿Qué pasa?
-Nada, me das risa.
-Es que sí, es un avión. Un poco grande la luz ¿no?

Tomaron sus copas y brindaron con vino y aroma de luna. Luna llena. Las tenues bombillas enredadas en el dintel matizaban con su fino amarillo-naranja.

-Me acabo de dar cuenta que no es un avión. Lo que se movía era la nube, la luz está fija -luego de mirar hacia arriba por última vez, con la duda sobre el rostro.
-¡Qué tonto! -sonrió.

Ración K, al amanecer

marzo 27, 2007

1:39 am.
La ración K dentro de mi refrigerador anuncia:

3/4 de slide de pizza (última mordida hace tres minutos).
3 sachets de orégano (los mismos de ayer y sin abrir).
1 caja de pizza (con ese olor característico de paquetes Amazon.com, los que tanto alimentan mi ocio).

Esta noche, además coloqué el certificado de garantía del refrigerador para “congelarlo”, así durará más. Mi primera ración K -o lo que queda de ella- al menos estará protegida.

La Coca Cola Zero está a mi lado, sudando ya poco. Fue de pico nomás.

Primera ración K

marzo 25, 2007

2 pedazos de pizza.
3 sachets de orégano.
1 Coca Cola Zero.

Es lo que hay en mi refrigerador en este momento: ración (fría) Domino’s Pizza de ayer. Extraño ese olor a lechuga-en bolsa-raspadilla-sin-esencia-leche-condensada-sobre-plátano-queso-edam-en-tupper-carne-molida-descongelada-lomo-saltado-del-día-anterior-esperándome-chicha-morada-con-limón-heladita.

Despacio con las burbujas

marzo 25, 2007

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Al lado, tres pisos más abajo, un niño juega haciendo burbújas de jabón. Su mamá sale a alentarlo y le dice “despacio, despacio”. Con un soplido controlado, el aire se llena ahora de mejores y más burbujas.

Hoy, mi mamá me trajo un lindo regalo: tapetes y cubiertos para mi nueva cocina. Su forma de alentarme en esta nueva etapa. Me encontró con la laptop (como siempre) y solo, como el niño. Se que siempre quiere decírmelo: “despacio, hijo, despacio con lo que sale de tus labios”.

Hoy sentí su mensaje más que nunca. Por eso, se que desde ahora habrá cada vez más y mejores burbujas cuando conversemos los tres: mi papá, ella y yo.