Archive for febrero, 2007

Amor propio 5 – 4

febrero 26, 2007

Hace una semana, en el post Amor propio reflexioné sobre una experiencia del pasado lunes. Al final concluí que esta noche tendría que demostrar por qué el caviar se disfruta en pequeñas cantidades, que el placer de las vacaciones está en que uno sabe que no son eternas y que por eso hay que aprovecharlas al máximo y que a pesar de que el sexo sólo tiene un momento casi instantáneo de placer, éste es incomparable.

Todo eso sin fórmulas ni computadoras, simplemente tenía que saltar al verde a dar una charla con los pies.

Nadie me creyó la historia. Esta vez el triunfo estuvo de nuestro lado por cinco amores propios a cuatro (con dos amores propios míos). Sin embargo, mi calidad de guerrero de suficiencia respiratoria orgásmica me jugó la misma pasada de siempre. Fueron ocho minutos para la foto, luego tuve que pensar en cómo recoger la lengua del suelo (sintético).

“Pero ni siquiera te mueves. Corre al menos si pierdes la pelota”

“No es cuestión de físico, todos terminamos cansados. Sencillamente es flojera”

De nuevo a pensar en el siguiente lunes, esta vez convencido de que esa frase “lo bueno dura poco” es un cliché para ociosos y tendré que eliminarna para curar la lesión a mi actitud. Felizmente, mi caso no pasa por falta de físico ¿no?

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Un niño poco común

febrero 26, 2007

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Evitar los lugares comunes al escribir es difícil.  Dominarlos y manejarlos de manera traviesa lo es aún más. Un típico lugar común sería decir “pálido como la muerte”, algo que no entusiasma por su creatividad en lo absoluto. Sin embargo un lugar común trabajado de “mala fe”, como lo llama el notable cuentista y poeta uruguayo Horacio Quiroga en su Manual del perfecto cuentista, sería algo así como “al ver perfectamente viva a la novia, palideció hasta la muerte”.

Hace unos días fui a una comida en la casa de los padres de unos grandes amigos. Uno de ellos, un muy buen artista que trabaja bajo el pseudónimo Hash, tiene su taller ahí, en un segundo piso. Subí con él y me enseñó sus obras. Una de ellas -impactante por cierto- la había pintado para una exposición en la embajada de Francia bajo la temática de poemas dedicados a los niños. El que le correspondió interpretar y plasmar en un cuadro fue el siguiente:

Un enfant si charmant                     Un niño tan encantador

C’était un petit enfant,                                          Era un niño,
qui était charmant,                                                que era encantador,               
il aidait tout le monde,                                         ayudaba a todo el mundo,
pour faire changer le monde…                           para hacer cambiar el mundo…

Il voulait une planète bleu,                                 Él quería un planeta azul,
comme dans les rêves heureux,                        como en los felices sueños,
c’était un rêve d’enfant,                                        era un sueño de niño,
qui était charmant…                                              que era encantador…

Un enfant qui voulait une utopie,                    Un niño que quería una utopía,
la plus belle vie,                                                       la más bella vida,
il voulait un monde sans guerre,                       él quería un mundo sin guerra,
et avec que des rêves…                                         y con sólo sueños…

Un monde où l’amour                                           Un mundo donde el amor
se traduit avec toujours,                                      se traduce para siempre,
où l’amitié,                                                                 donde la amistad,
est tant appréciée…                                                es tan apreciada…

Olivier O.

Una fácil interpretación del poema, con muchos lugares comúnes de “buena fe” hubiese sido la de la foto al inicio de este post. Hash sin embargo trabajó de una interpretación de “mala fe”, como las que tienen mayor valor cuando de arte y expresión se trata.

Ver a continuación la interpretación de Hash.

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¡El bebé tiene un problema!

febrero 25, 2007

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Y parece que es más grave que una controlable pasión adictiva por los videojuegos o partidos de fútbol en televisión.  Está siempre encerrado, muchas veces puede pasar más de un día con la puerta sellada y salir sólo hacia la cocina por algo que calme su hambre. “Me pregunto que hay detrás de todo esto”, dice la madre. Los problemas de este tipo frecuentemente afectan a los familiares cercanos, los padres sufren, los hermanos se burlan. En general pocos entienden de qué se trata. “Vive encerrado hasta los fines de semana”, agrega la mujer.

Es cierto, el caso en análisis pasa por un enclaustramiento extremo y autoinflingido, donde no hay lugar para otros ni para diversiones. Las salidas nocturnas son eventuales, las mujeres no tanto pero son ellas las que se movilizan. La espalda sabe de memoria la posición a adoptar y a veces da una señal de alarma sobre de la monotonía con punzadas espasmódicas. Quiere que la escuchen. Las necesidades fisiológicas usualmente se realizan con la portátil al frente, sobre el canasto de ropa sucia. Hay casos extremos en los que el individuo haría lo posible por contar con una computadora impermeable; y es que en la ducha es donde se canta mejor, donde uno se libera y expresa de todo. Entonces ¿por qué no escribir al compás de una jabonada? Es una forma de razonar común en estos casos. Pero esos son ejemplos extremos.

Cuando llega la hora de comer se presenta con un reniego, resoplando por el tiempo que pierde ante la necesidad fisiológica intestinal. Producto de entrañas vacuas. Almuerzos que duran entre tres a diez minutos son muy comunes. “Casi no mastica al comer”, explica la madre alarmada por el poco tiempo que toma en engullir sus alimentos, casi atropellando el tiempo. Usualmente la portátil está al lado, los ojos sobre la pantalla y el tenedor en una mano mientras la otra tipea o manipula el teclado. Un almuerzo en compañía con la familia es casi inusual, los reclamos de padres y hermanos parecen tomar un cauce de preocupación. Ya han mencionado la palabra “patología” o “psicólogo” un centenar de veces. No entienden nada.

La apariencia se descuida, en realidad es casi inexistente. Dentro de un mismo lugar con ningún contacto con personas, la presencia de un individuo es intrascendente. Así lo entiende el del caso en mención. Una afeitada reponedora no es prioridad alguna, de hecho se convierte en una molestia que sólo se ejecuta cuando otra molestia aflora: la picazón de una barba a medio crecer. Y es que el bebé está enfermo, tiene un serio problema de adicción que parece no controlar. “Se que le gustan los cuentos, pero quién sabe que hace con esa bendita portátil por todos lados”, comenta la sufrida madre.

Aunque es un caso de muchos otros de adicción, parece que el problema en este es mayor. No todos saben que escribir es una elección, que quien escribe “no escribe para vivir, vive para escribir” (Mario Vargas Llosa). Escribir no es un pasatiempo, es una prioridad para la que muchas veces hay que sufrir. Aunque el encierro pasa desapercibido para estos individuos, los anima a sufrir, sufrir un poco para escribir. Es que todo esto no sería justificado si no fuera por la pasión de escribir.

Mi primera reunión de bloggers

febrero 24, 2007

Hoy fui a mi primera reunión presencial de bloggers. La organizó nuestro amigo Dragón del 96, gran anfitrión. Realmente un aplauso para él, no sólo por la convocatoria y la elección del lugar con el pude por fin olvidar una reciente mala experiencia en un restaurante barranquino, si no también por el trabajo detrás de la ceremonia de premios Blogitzer.

Debo aceptar que tuve mucha incertumbre antes de llegar, la cual pasó a un tercer plano, diluyéndose con la amabilidad y apertura de gente tan simpática. Un verdadero gusto haber conocido a todos (a algunos más que otros por cuestiones de espacio y tiempo). Dragón, Waldo, Blogsperu, Cloud, El Perro Andaluz, Imberbe, Darling, Peregrino, La Hormiguita Lúcida, Schatz, La Zafer, Monich, en fin todos.

Además muy rico el piqueo, el conejo y el tacu-tacu. Lástima que no me pude quedar para el café. Lo imagino increíble, especialmente sentado en ese lugar lleno de tanta personalidad cafetera.

Nuevamente gracias Dragón.

El varietal de un recuerdo

febrero 23, 2007

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Oler me trae muchos recuerdos. Perder el sentido del olfato -parcial o totalmente- sería para mí como sufrir de amnesia.

Hace unos días me regalaron una agenda con páginas hechas de una especie de cartón ultra delgado. Como de papel periódico. Mi reacción casi inmediata (y rara) frente a cualquier libro o afines es catar sus páginas.

Primero el olor, luego el contenido. Los efluvios de recuerdos se desprenden casi de inmediato. Primarios y secundarios.

Sentado en mi carpeta. Dos lapiceros -uno rojo y otro azul-, un lápiz mordido y un borrador gastado por un lado. Mi uniforme único escolar sucio a la altura de las rodillas. Sobre la mesa un exámen en papel tipo periódico. No puedo voltear al lado, todos estamos con la cabeza sobre las preguntas. Dentro de mi maletín de cuero negro libros y cuadernos envueltos en vinifán. Quisiera sacar algo más que la regla de plástico transparente que veo al fondo, al lado de restos de lapiz tajado y pedacitos cónicos de puntas de carboncillo. Me vence la mirada del profesor sentado con el periódico sobre el escritorio y los ojos sobre las cuatro paredes.

Aromas característicos: una mañana de invierno limeño (¿un ligero matiz a mar?), forro plástico, carboncillo sobre hule azulgrana, etiquetas autoadhesivas, cuero húmedo. El varietal sin embargo, el ganador: papel tipo periódico con letra stencil.

Es la denominación de origen de mi época escolar. 

¡Cortázar, písala!

febrero 20, 2007

Cortázar

Cortázar me está mirando echado. Plano. Mostrando el lomo. En dos dimensiones y con la misma expresión de siempre, como pidiéndome que le converse.

La inspiración para algún relato, como para pensar que uno puede emularlo. Casi me convence.

Veo pasar una cucharacha que corre bajo la puerta. Esos pasitos al huir ¿por qué siento sus vibraciones en las plantas de los pies? Pienso en Kafka ahora.

Resignado decido ir a dormir confiando desaparecer la mueca de mi cara con la placidez del sueño. Uno en cambio grato.