Laberintos y encrucijadas

enero 17, 2007

Laberinto medievalLa RAE define la palabra “laberinto” en su principal acepción como “lugar formado artificiosamente por calles y encrucijadas, para confundir a quien se adentre en él, de modo que no pueda acertar con la salida”. No aclara nada sobre la forma, ni el número de caminos o direcciones para llegar al destino.

En inglés la palabra labyrinth está referida a una estructura elaborada de pasajes y caminos con un único camino (“unicursal”) y se diferencia claramente de la palabra maze“, que es una estructura compleja y confusa de caminos que desafía al ingenio para encontrar la ruta correcta. Es decir, el termino “maze” se refiere a múltiples rutas y salidas, donde la solución no es una sola. Mientras el primer caso es usualmente una estructura concéntrica, el segundo puede tomar formas indistintas (especialmente en los puzzles).

Hay diversos tipos de laberintos (como se entiende “labyrinth” en inglés), pero los más conocidos son los medievales por su forma (ver ilustración) y los barrocos por sus salidas truncas y pasajes engañosos. Desde épocas medievales el término “laberinto” se ha asociado a una especie de trampa para espíritus malévolos o a una representación gráfica de ritos o peregrinaje: el camino desde el nacimiento (entrada) hacia Dios (centro), por ejemplo. El patrón topológico es sin embargo el mismo: la forma de llegar a la salida o centro de la estructura.

Estar dentro de un laberinto no es nada agradable -menos si uno es claustrofóbico y peor si hay un Minotauro esperando. De todos modos, aconsejo lo siguiente si se presenta la circunstancia -en realidad o sueños: apoyar la mano derecha sobre la pared de la derecha (o la mano izquierda sobre la pared de la izquierda) e internarse avanzando sin levantar la mano de la pared. Si se continúa de esta forma tarde o temprano se llega a la salida (siempre y cuando sea un “maze” de un solo camino).

Si en cambio uno descubre el centro, estará dentro de un laberinto clásico donde quizás lo este esperando una bestia mitad humano, mitad toro. Para este caso lo más recomendable es haber usado el ovillo de hilo de Ariadna.

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6 comentarios to “Laberintos y encrucijadas”

  1. Peregrino Says:

    Jjajajajajajaja, estimado, algo en especial para marcar la diferencia, se siente usted perdido y necesita el ovillo salvador?

    Raro post.

    Nos leemos.

  2. Kimie Says:

    =P fue doble sentidoo??? se que siempre se llega a una salida.. sino… ia fuimos!!!! saludos!!

  3. Kimie Says:

    fue doble sentidoo??? =)

  4. A. Says:

    La pregunta es a mí o a peregrino? Y doble sentido sobre qué?

    Saludos,

  5. Mediodiablo Says:

    A propósito de laberintos… Los dos reyes y los dos laberintos:
    Cuentan los hombres dignos de fe (pero Alá sabe más) que en los primeros días hubo un rey de las islas de Babilonia que congregó a sus arquitectos y magos y les mando a construir un laberinto tan perplejo y sutil que los varones más prudentes no se aventuraban a entrar, y los que entraban se perdían. Esa obra era un escándalo, porque la confusión y la maravilla son operaciones propias de Dios y no de los hombres… (continuar leyendo)

    JL Borges (¿y Bioy Casares?)

  6. Alquimista Says:

    Mediodiablo:

    A veces los laberintos” pueden estar donde menos lo esperamos. Incluso dentro de nosotros mismos.


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