Sobre la necesidad (electricidad) de escribir

enero 15, 2007

Billy ElliotUn amigo me dijo -en tono de broma- que él era un simple medio por el que pasaba la música dejando suficiente energía como para entrar en trance y bailar waynos y otra música peruana. Este gringo con más alma peruana que muchos peruanos tiene una interpretación muy válida sobre una forma de expresión. Era algo como lo que sentía Billy Elliot -salvando las infinitas diferencias- al bailar:

“Don’t know. Sorta feels good. Sorta stiff and that, but once I get going… then I like, forget everything. And… sorta disappear. Sorta disappear. Like I feel a change in my whole body. And I’ve got this fire in my body. I’m just there. Flyin’ ike a bird. Like electricity. Yeah, like electricity”.

Hoy me preguntaron la razón por la cual escribía desde chico. Intenté responder de manera instantánea, como Billy Elliot, como si realmente pudiera, pero no pude. Pensé en muchas cosas, bacilé y obedecí. Era una forma de soltarme, de expresarme y soltarme a la vez, algunos pintan, otros dibujan, otros cantan o tocan un instrumento. Yo escribía…sobre mí, sobre lo que sentía”.

Es cierto, yo escribo desde muy chico. Sobre mis cuadernos de colegio y en los universitarios también. Sobre papel cuadriculado, sobre post-its, en itinerarios de vuelo y recibos. ¿Quién no ha escrito también sobre papel calendario? Es extraño explicarlo, pero era una fuente de escape sólo valorada por mí. Quizás porque nunca compartí nada, ni siquiera pude hacerlo conmigo mismo: tengo un sobre especial con cientos de notas y textos que no me atrevo siquiera a releer. Temor a descubrir una realidad que no esperas, que no eres quien pensabas. Lo que es peor: que tu medio de expresión te traicione.

De expresarme sobre mi realidad y las inquietudes que no me respondía el entorno, pasé a distrarme con la información, acumular la mayor cantidad para mí. Como buscando crecer por todos lados, vitaminizado por datos -desde algo tan relevante como el conflicto serbo-croata hasta la insignificancia temática del país con mejor lenguado del mundo. Confieso que bien podría haberme quedado con todo ello para mí, me hacía feliz el simple hecho de saber. Saber más sobre lo que más podía, algo que debería hacer todo estudiante universitario. Fui un estudiante normal, pero siempre atento a la información de los medios. Internet por aquellas épocas recién comenzaba, recuerdo estar sentado en el laboratorio de computación de la universidad bajando información, no se qué.

De hecho la información per se no es un medio de expresión. Tampoco debería serlo: la información busca conocimiento, la expresión busca revolver alguna emoción. Estudié ingeniería y algunas veces -muchas en realidad- pienso si debí estudiar una forma profesional de manifestar mis signos interiores, mis ideas sensoriales, la intensión de mi respiración. No se si pueda responder a eso, lo que sí puedo hacer es dejarlo fluir. Y es lo que hago en este blog.

Es la extensión de mis cuadernos cuadriculados, donde puedo echar a andar la magia de la alquimia de la expresión textual. Como buscando transformar algún pensamiento corriente en la “panacea” que prolongue mi vida en notas hasta donde lo decidan mis lectores. Una verdadera alquimia de letras, a oscuras y escondidas todavía. No se si espero que siempre sea así; eso lo decidiré con el tiempo. Por ahora combino mis dos raíces: información y expresión, o mejor dicho busco expresarme también con guiños de información: la interior, la que lees en el boletín de un cine club, la de magazines de cultura y principalmente la del día a día. No busco altura filosófica ni tampoco superficialidad; busco expresarme como mejor creo que puedo hacerlo: entreteniendo con libertad de conocimiento y el vuelo de la mente.

Lo mejor de todo es que ahora lo comparto sin temor, transformando mi esencia interior, esa electricidad, en expresiones -parciales o totales- de mí.

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3 comentarios to “Sobre la necesidad (electricidad) de escribir”

  1. Peregrino Says:

    Que buen ejercicio de introspección, la honestidad y claridad; es lo que se debe decir.

    Un par de frases para el recuerdo:
    “Temor a descubrir una realidad que no esperas, que no eres quien pensabas. Lo que es peor: que tu medio de expresión te traicione.”

    “No busco altura filosófica ni tampoco superficialidad; busco expresarme como mejor creo que puedo hacerlo…”

    De lo mejor.

    Nos leemos.

  2. Acitsonga Says:

    Leo lo que escribes y para mí es un déjà vu. Una sensación curiosa.

  3. Alquimista Says:

    ¿Qué parte(s) en particular genera(n) ese déjà vu?


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