Archive for diciembre, 2006

Keithmoonless

diciembre 25, 2006

The Who“I told people I was a drummer before I even had a set, I was a mental drummer”.
(Keith Moon)

CSI: Crime Scene Investigation es una de las series televisivas con mejor producción y trabajo de edición de los últimos tiempos. Ganadora de dos premios Emmy, CSI es particularmente reconocida por sus inusuales ángulos de cámara, conversaciones técnicas, alta tecnología aplicada a la criminalística, trayectorias de balas en visión subjetiva y originales reconstrucciones de crímenes. Fue el programa más visto de la televisión norteamericana en la temporada 2002-2003 y está en los tres primeros lugares desde el 2001. Directores como Quentin Tarantino han participado en la producción de esta serie (Grave Danger, episodio final de la temporada 2004-2005), por lo que no extraña que tenga un promedio semanal de treinta millones de televidentes.

Si algo identifica de manera inmediata el comienzo de alguno de sus episodios son las canciones de The Who, un gran gancho para la imagen del programa, “the cherry on top” para una serie de técnica tan sofisticada -no sólo en su producción y edición sino en el contenido de sus guiones. Las canciones de The Who (mi banda favorita, por cierto) elegidas como soundtrack de CSI han despertado un nuevo cluster de seguidores en generaciones ajenas a una exposición respetable de lo que originalmente era esta banda. Todavía recuerdo despertarme de niño con la voz de Roger Daltrey y los sonidos rasgantes de los “windmills” de Pete Townshend gracias a mi hermano, algo que no han cambiado mucho. Ahora me despierto y me tomo una taza de cafe con Baba O’Riley o jugo con Won’t Get Foooled Again. Como seguidor de esta banda y de lo que hacen sus integrantes como solistas, escucharlos en vivo era probablemente el siguiente paso antes de escribir sobre ellos.

The Who Tour 2006-2007 traía consigo de nuevo a Roger y Pete en escena como parte de los integrantes originales de la banda y a otros músicos de sesión como Zak Starkey en la batería, John “Rabbit” Bundrick en los teclados, Pino Palladino con el bajo y al guitarrista Simon Townshend, hermano de Pete. Esta era probablemente mi última oportunidad para verlos en vivo. Boston fue el lugar elegido. Dos de Diciembre la fecha. Dos grandes amigos la compañía. Después de algunas ostras de barra, varias Sam Adams Boston Lager y mucha expectativa -debo reconocer que yo era el más ilusionado- fuimos hacia el arena de los Boston Celtics, el TD Banknorth Garden. Posición lateral a unos veinte metros del escenario, lo suficientemente cerca para sentir la emoción de la música, admirar en vivo a Roger y Pete y disfrutar las imágenes de los monitores. Felizmente podré seguir disfrutando este mismo concierto las veces que quiera: venden DVDs de todo el tour por Internet (http://www.themusic.com/encore/).

The Pretenders fueron -y usualmente son- los teloneros. Discretos. Inconfundibles las lindas y largas piernas de Chrissie Hynde, sus botas también y por supuesto su voz. Luego de eso, el show. Roger y Pete acompañados de sus músicos -a pesar de no completar la imagen que yo siempre tuve de la banda- hipnotizaron a los varios miles de asistentes. La banda había cambiado desde las muertes de Keith Moon, su legendario baterista, en 1978 y de John Entwistle (“The Ox”), bajista y hombre callado de la banda, en 2002. “Everybody calls me the quiet one. You can see but you can’t hear me…I ain’t quiet – everybody else is too loud.” versa la cancion The Quiet One, escrita y cantada por Entwistle, y que dice mucho de lo que escondía la personalidad de este silencioso y carismático personaje.

Reemplazar a Moon y Entwistle, ambos parte de la esencia de The Who, es imposible. Quizá sus personalidades hayan sido determinantes para que hoy Keith Moon sea el más oído en su silencio sepulcral. John siempre estuvo en silencio. Moon sufría de Déficit de Atención con Hiperactividad (ADHD por sus siglas en inglés) y había sido calificado por sus profesores como “idiota artisticamente” y con “una tendencia a hacerse notar”. Las habilidades de Moon están asociadas a las del antiheroe: rompiendo las reglas de un baterista tradicional. Sin embargo, su estilo
único de tocar -siguiendo el ritmo de la línea vocal en lugar del usual contraritmo asociado al bajo- hacía de la improvisación una habilidad innata, un especie de sexto sentido para saber qué tocar y en qué momento no tocar. Probablemente su naturaleza de improvisación estaba asociada a su poca capacidad de enfoque y atención y ciertamente a la influencia del notable baterista americano de jazz Gene Krupa.

Moon también era producto del concepto de autodestrucción desarrollado por la banda, como uno de sus principales abanderados al lado de Pete Townshend. Las andanzas de Moon sin embargo no sólo se daban en los escenarios donde destruían guitarras, amplificadores y baterías a las luces de juegos pirotécnicos. Hoteles, casas de amigos e incluso sus propias propiedades eran víctimas del vendaval Moon. Era dueño del único Rolls Royce fabricado de color púrpura (aunque la empresa afirmaba que Moon lo había pintado de ese color posterior a la salida de la fábrica) del que se cuenta metió a una piscina en un exabrupto. Sin embargo esta historia es probablemente un fusión de dos historias: una en la que se arrrojó a una piscina luego de una sucedida fiesta (por lo cual perdió un diente) y otra en la que luego de discutir con su esposa Kim manejo el Rolls Royce hasta dejarlo sobre la fuente de agua de su casa.

Una sobredosis de Clormetiazol, sedante anticonvulsionante que empleaba para tratar su delirium tremens a fin de alejarse del alcohol y las drogas, terminó con él un 7 de Setiembre de 1978 después de una cena con Paul y Linda McCartney. Keith Moon dejó un legado popular impresionante y su espíritu siguió rondando al clan Who por mucho tiempo. Pete Townshend escribió la canción Jools and Jim en la que menciona la muerte de Moon, quien además fue inspiración para uno de sus álbumes como solista. Roger Daltrey no fue ajeno al tributo y escribió la canción Under a Raging Moon. Darltrey además es uno de los productores del proyecto para realizar una película pictórica acerca de Moon, See Me Feel Me: Keith Moon Naked For Your Pleasure, la cual si se llega a producir no saldría a la cartelera antes del 2009.

Townshend resume el sentimiento que sucedió la muerte de Keith en su álbum All The Best Cowboys Have Chinese Eyes. En la canción Somebody Saved Me hace referencia a su personalidad autodestructiva posterior a la muerte de su amigo con una lírica que suena “And when I finally woke up clean, my friend was dead / Stone dead.” Dramatismo, decadencia paradójica. Algo de lo que Moon puede estar satisfecho de haber logrado post mortem.

Reemplazar a Moon nunca fue fácil. Particularmente no lo ha sido reemplazar su desenfreno y sarcasmo (auto) destructivo. Seguida su muerte, Moon fue sucedido por Kenney Jones, un discreto baterista inglés de grupos como The Faces y The Small Faces, que introdujo un sonido más pop al original rock and roll clásico de The Who. El resultado a mediados de los ochentas era predecible: confusión, alcoholismo, proyectos en solo. Luego en los noventas llegaría Zak Starkey para tomar control de la batería y percusión. Hijo de Ringo Star y discípulo privilegiado de “Uncle Keith”, Zak es ahora baterista (de sesión) de dos bandas británicas: The Who y Oasis. Starkey recibió la oferta de incorporarse como miembro oficial de la banda de los hermanos Gallagher, la cual rechazó hasta terminar sus compromisos a mediados de 2007 con la banda de sus sueños de niño. Ese compromiso es más que eso, es también una promesa a “Uncle Keith”, su mentor y modelo. Townshend y Daltrey consideran a Starkey el mejor baterista del grupo desde la muerte de Moon, por su fuerte presencia musical sin necesidad de imitar al maestro. Sin embargo, The Who nunca podrá reemplazar el estilo de Moon, tanto en la percusión y ritmo como en su personalidad. Podré seguir disfrutando de conciertos de Who sin “The Ox” y Keith, pero siempre sabré que sólo mis videos con ellos tocando son los que me mostraran la verdadera esencia de la banda.

El concierto de Boston fue eso: una parte de The Who. Gran show y producción en escena, excelente música original, fino rock and roll clásico. Sólo que sin John al bajo y totalmente keithmoonless. Para siempre keithmoonless.

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Uomo Vitruviano

diciembre 24, 2006

Uomo VitruvianoEn la Gallerie dell’Accademia (Venecia) un dibujo amarillento que muestra a un hombre desnudo inscrito en un círculo y un cuadrado llama la atención de los visitantes. Es el Uomo Vitruviano u Hombre de Vitruvio, acaso el dibujo en manuscritos más representativo de Leonardo Da Vinci. Parte del Códice Atlanticus, este trabajo del siglo XV (c. 1490) debe su nombre al arquitecto Vitruvio, famoso por su obra De Architectura y a su estudio de las proporciones en la belleza.

Cualquiera pensaría que se trata de un dibujo de alcances surrealistas o “basados en la objetivación sistemática de asociaciones e interpretaciones delirantes…” (Dalí). Sin embargo, sugiere mucho más de lo que comúnmente se le atribuye. Leornado fusiona en una página muchas de las inquietudes que lo absorbieron interminablemente y que lo escoltaron durante una vida de tendencias misántropas. Definitivamente, una ilustración que no reune sólo las claves del pensamiento renacentista, sino que confirman el raciocinio vanguardista de un genio de la pintura, la geometría y de diferentes campos de la ciencia.

En la Europa del siglo XV imperaba la idea de que los cánones de belleza eran inherentes al cosmos y no necesariamente paradigmas terrenales. El equilibrio y la proporción eran asuntos netamente divinos, los cuales se presentaban también en el cuerpo humano. Así, muchos científicos –entre ellos el propio Leonardo- buscaron en la arquitectura dichos ideales, siendo la obra de Vitruvio la que constituyó una de las más influyentes.

Da Vinci condensa en dicho ícono renacentista más que un estudio de la simetría humana. Intentó descubrir lo que los griegos antiguos buscaban a través de las ciencias: la verdad y el sentimiento estético. En el Hombre de Vitruvio, Leonardo escudriñó de modo subliminal el mundo de la certeza matemática y la geometría como elementos de la belleza armónica del ser humano.

Para entenderlo dedemos remontarnos a la Grecia clásica. Entonces el escepticismo clásico desarrolló abstracciones en el arte estético que generaron diversas inquietudes matemáticas. Éstas se resolvían –o se intentaban resolver- mediante el uso exclusivo de la regla y el compás. Con dicha premisa de resolución, uno de los problemas matemáticos que más ocupó a los estudiosos griegos fue el de la cuadratura del círculo, que se basa en la construcción de un cuadrado de área igual a la de un círculo dado. Todo únicamente con regla y compás.

Muchos matemáticos y científicos griegos intentaron resolver dicha cuestión. Se conoce a Anaxágoras como el primera –por los archivos- en investigar la cuadratura del círculo. El problema fue estudiado por muchos conocidos de la ciencia universal: Hipócrates, Arquímedes, Bernoulli e inclusive el propio Leonardo Da Vinci.

Pero, ¿cuál es la relación con el Hombre Vitruviano? Leonardo traduce en dicho dibujo su intento por resolver la cuadratura del círculo. Más aún, se trata de un cálculo matemático expresado gráficamente.

En el siglo XIX se comprobó que construir un cuadrado y un círculo de áreas iguales usando únicamente una regla y un compás era imposible en un número finito de pasos. Sin embargo, la solución existe en un número infinito de cálculos. Así aproximadamente 450 años antes, Da Vinci demostró gráficamente que al generar en forma secuencial pares de cuadrados y círculos de áreas diferentes se logra obtener pares de áreas muy similares que convergen en una relación casi igual a uno. Una correspondencia casi perfecta.

Leonardo Da Vinci fue un adelantado a su época, un científico anacrónico. Nos demostró que no sólo era un gran pintor, maestro de la anatomía humana aplicada al arte, inventor visionario, diseñador destacado de aerodinos y máquinas de guerra o un matemático que fácilmente destacaría en nuestra era, sino también un científico en busca de la perfección y la belleza humana.

Con facilidad podría imaginar a Leonardo diseñando las nuevas Torres Gemelas, trabajando con la NASA en el nuevo trasbordador a Marte, mejorando los procedimientos de transplantes de órganos o inventando un ojo de vidrio que reemplace al del ser humano. Sin embargo ¿no sería Da Vinci el científico ideal para investigar la evolución del genoma humano perfecto y nuestra perpetuidad en el universo? Sin duda alguna tiene mi voto.

Sobre papel cuadriculado

diciembre 23, 2006

Sobre papel cuadriculado Arrancar hojas de algún cuaderno es un hábito común. Para direcciones, números telefónicos, lista de invitados, notas de clases (faltantes), dibujos eróticos, dibujos del ocio, pseudopoemas, palabras mágicas, pensamientos espotáneos, citas coloquiales, nombres de películas, control de gastos, tareas pendientes. Para otras cosas están los amigos y los bloggs.