El varietal de un recuerdo
Febrero 23, 2007Oler me trae muchos recuerdos. Perder el sentido del olfato -parcial o totalmente- sería para mí como sufrir de amnesia.
Hace unos días me regalaron una agenda con páginas hechas de una especie de cartón ultra delgado. Como de papel periódico. Mi reacción casi inmediata (y rara) frente a cualquier libro o afines es catar sus páginas.
Primero el olor, luego el contenido. Los efluvios de recuerdos se desprenden casi de inmediato. Primarios y secundarios.
Sentado en mi carpeta. Dos lapiceros -uno rojo y otro azul-, un lápiz mordido y un borrador gastado por un lado. Mi uniforme único escolar sucio a la altura de las rodillas. Sobre la mesa un exámen en papel tipo periódico. No puedo voltear al lado, todos estamos con la cabeza sobre las preguntas. Dentro de mi maletín de cuero negro libros y cuadernos envueltos en vinifán. Quisiera sacar algo más que la regla de plástico transparente que veo al fondo, al lado de restos de lapiz tajado y pedacitos cónicos de puntas de carboncillo. Me vence la mirada del profesor sentado con el periódico sobre el escritorio y los ojos sobre las cuatro paredes.
Aromas característicos: una mañana de invierno limeño (¿un ligero matiz a mar?), forro plástico, carboncillo sobre hule azulgrana, etiquetas autoadhesivas, cuero húmedo. El varietal sin embargo, el ganador: papel tipo periódico con letra stencil.
Es la denominación de origen de mi época escolar.






