La ventana de mi nueva oficina da a la calle. Antes lo único que veía era una pared sucia y una misteriosa ventana que sólo parecía encerrar vida por las noches, cuando brillaban las luces que emitían unos extraños sistemas de cómputo.
Ahora veo calle pura, algunas tiendas, autos pasar y principalmente gente. Turistas mochileros con mapas tratando de entender la agresividad de los conductores; ambulantes a la espera de algún transeunte apurado por un cigarrillo; hombres cansados subiendo a colectivos; mujeres sudorosas en ruta hacia una nueva clienta a quien lavarle la vajilla y la ropa ¿Por qué me gusta tanto ver gente vestida en sus propias vidas, en un día común o disfrazadas intentando ocultar sus historias?
Cuando encuentro la trama del día, busco acomodarme en alto o en una esquina para disfrutar la historia, con mejor panorama y sin nadie pateándome el asiento por detrás. Eso sí, sólo como porcorn en el cine o viendo películas en mi DVD.
Es como ver varias películas en una. Felizmente ahora las escenas me sobran desde la pantalla en Cinemascope de mi oficina. Piso seis.









Marzo 15, 2007 a 7:24 pm
Le vas encontrando el gusto al cambio?
Saluditos
Marzo 15, 2007 a 7:31 pm
ta que eras medio voyeur tio, ja!
asi es la vida, una pelicula, claro que las mas interesantes tramas son las propias.
Marzo 16, 2007 a 10:55 am
Por que eso de alguna manera nos alimenta la imaginación y el espíritu, nos permite, queramos o no, compar nuestras vidas contra la de los demás y sentirnos bien o mal dependiendo de la dureza con que hagamos el juicio.
Nos leemos.
Marzo 17, 2007 a 10:39 am
Yola: así es. Con la vista desde un sexto piso en el medio de Miraflores, el trabajo se digiere más fácil.
Imberbe: para nada. Simplemente, disfruto la vida pasar.
Peregrino: en mi caso, me ayuda a fantasear, a desarrollar historias, a crear. Ergo, me entretiene.