Cortázar me está mirando echado. Plano. Mostrando el lomo. En dos dimensiones y con la misma expresión de siempre, como pidiéndome que le converse.
La inspiración para algún relato, como para pensar que uno puede emularlo. Casi me convence.
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Veo pasar una cucharacha que corre bajo la puerta. Esos pasitos al huir ¿por qué siento sus vibraciones en las plantas de los pies? Pienso en Kafka ahora.
Resignado decido ir a dormir confiando desaparecer la mueca de mi cara con la placidez del sueño. Uno en cambio grato.









Febrero 21, 2007 a 10:40 pm
Buena Alquimista, llegué aquí desde el blog de Sarah, en el que dedujiste que no era Marco Aurelio. Me alegra ver que conoces muy bien las reglas del idioma, pero mucho más que te guste Cortázar. Recuerda: las reglas están para romperse, pero estéticamente
1/2d
Febrero 22, 2007 a 12:13 am
jajaja! Gracias a tí Mediodiablo.
Cortázar, Chéjov, Ribeyro: unos maestros!
Estoy de acuerdo contigo en cuanto a romper las reglas gramaticales con estética. Es un principio esencial en la literatura, donde la expresión prima sobre las normas. Por eso M.A. Denegri no será nunca un narrador literario (nadie podrá negar su erudicción sobre muchos temas, como los gallos, el sexo, etc).
Un gusto.