Una parada en Chartres

Enero 13, 2007

Iban en el pequeño Citroën con bandera de la región Provence-Alpes-Côte d’Azur. Momentos antes habían salido rumbo a la catedral.

-No nos tomará más de cinco minutos – dijo la señora. Una típica abuela francesa.
-No debió. Gracias de verdad.
-No tienes por qué. Por alguna razón sentí que lo tenía que hacer.
-Disculpe si pregunté más de la cuenta acerca de Marceau.

La señora lanzó un profundo suspiro y continuó:

-Te voy a confesar algo que nadie sabe. Ni siquiera los mejores amigos de Marceau. No se por qué lo voy a hacer, pero creo que tienes el derecho de saberlo.
-¿Acerca?
-A Marceau lo encontramos muerto en el bosque como te contamos, al lado de la pista. Sólo que no fue producto de un accidente de tránsito. Había una pistola al lado.
-…
-Marceau se suicidó a los diesisiete años. Por eso no recibiste más cartas de él.

Llegaron a la catedral y Alonso se despidió. Nunca más supo de la abuela.

Entre recuerdos, pena y confusión entendió que su visita por Chartres le iba a deparar algún mensaje. Doce años comunicados en silencio. Ahora la verdad los dejaba en paz, a Marceau y a él.

3 comentarios para “Una parada en Chartres”

  1. onizuka808 Dijo:

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  2. Anonymous Dijo:

    T., Ya me acordé de la historia…que pena…L.

  3. Peregrino Dijo:

    Recuerdo algo de esta historio, a veces el silencio responde a causas que no son las que creìamos.

    Es parte de la vida, se asume y se sigue. Como dices, la paz de alguna manera llegò.

    Nos leemos.


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